
2011-05-28
Cada año son cientos los corcinos que son recogidos por personas bienintencionadas que creen que están abandonados.
Las corzas, cómo muchas otras hembras de herbívoros, tienen la costumbre de esconder a sus crías entre la vegetación las dos o tres primeras semanas de vida. Para una persona que no conozca el campo, ni estos hábitos de los animales, encontrar un pequeño y desvalido cocino, acurrucado entre la hierba, no le indica más que está abandonado.
Un número creciente de corcinos son recogidos cada año. Sacar adelante a un corcino es realmente difícil, incluso para personas con experiencia como los veterinarios. La mayoría de ellos mueren las horas o días siguientes a ser recogidos. Los que no lo hacen están condenados a vivir en cautividad, ya que los animales criados por humanos pierden sus instintos naturales de huir y de defensa, y por lo tanto tienen escasas posibilidades de sobrevivir en el campo. Además, los corzos machos criados en cautividad, se vuelven agresivos y realmente peligrosos.
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